50 años del incidente OVNI de Kecksburg

11 diciembre, 2015  por  Redacción     No comments

MIGUEL ÁNGEL CABRAL FERNÁNDEZ | Los 250 habitantes que en 1965 poblaban una pequeña y remota localidad perdida entre las montañas, en el estado de Pensilvania, al noreste de los Estados Unidos, nunca olvidarán el extraordinario suceso que aconteció la fría tarde del 9 de diciembre, ni tampoco los acontecimientos que transcurrieron durante las intensas y desconcertantes horas que siguieron hasta la madrugada, alterando la pacífica y rutinaria existencia de este enclave rural y dejando una huella indeleble en la memoria de sus gentes.

Esta semana se cumplen 50 años de uno de los casos más fascinantes y enigmáticos para todo investigador y curioso interesado en la materia, que figuran dentro de los anales de la historia de la ufología. Un expediente que, pese a todo el tiempo transcurrido, sigue envuelto de un cierto halo de secreto gubernamental que ha perdurado hasta el día de hoy. Hablamos del conocido como incidente OVNI de Kecksburg.

Un caso que, dada su naturaleza y teniendo en cuenta las similitudes con el que es considerado el santo grial de la investigación de los no identificados, ha sido bautizado por algunos expertos como el Roswell de Pensilvania.

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EL AVISTAMIENTO

Minutos antes de las cinco de la tarde, en torno a las 4:40 p.m. hora local, una gran bola de fuego surcó los cielos sobre la región de los Grandes Lagos, entrando en la atmósfera a una velocidad calculada de 1.600 km/h. y dejando tras de sí una estela de humo. El avistamiento fue reportado por un elevado número de testigos en al menos seis estados norteamericanos, además de en la provincia canadiense de Ontario.

citakeck1Según se constató con posterioridad a través de agencias de noticias nacionales como Associated Press y United Press International, además de periódicos como Chicago Tribune, Baltimore Sun o el Chronicle-Telegram de la localidad de Elyria, su paso dejó restos incandescentes que al ir impactando contra el suelo provocaron posteriores incendios en pastizales en los estados de Michigan y el norte de Ohio.

Además, las potentes ondas sónicas de choque producidas por la entrada del objeto fueron ampliamente percibidas en un radio de varios cientos de kilómetros, y corroboradas por pilotos e incluso por una estación sísmica relativamente cercana a la ciudad de Detroit.

El consiguiente rastro de humo permaneció por espacio de unos 20 minutos suspendido en el aire, posibilitando su captación fotográfica, lo que resultaría de interés para investigaciones posteriores. Las autoridades locales y la Policía Estatal de Pensilvania recibieron incontables denuncias telefónicas de lo sucedido.

TESTIMONIOS SORPRENDENTES E INTERVENCIÓN MILITAR

Pero tal y como rezaban los titulares de la prensa local publicados al día siguiente, algo verdaderamente extraño tuvo lugar particularmente en el pequeño pueblo de Kecksburg, emplazado a unos 40 km al sudeste de la ciudad de Pittsburgh.

Así, el Greensburg Tribune-Review titulaba: “Objeto no identificado cae cerca de Kecksburg. El ejército acordona la zona”. Robert Gatty, un reportero enviado desde esa localidad cercana, fue uno de los primeros en llegar y pudo entrevistar a algunos de los primeros testigos oculares del suceso. Un chico y su madre contaron cómo vieron caer lo que “parecía una estrella en llamas”. Otro joven, William Weaber, declaró que “la luz del atardecer se desvanecía pero podíamos ver allá abajo, era como si lo hubiesen plantado o algo así, irradiaba una luz azul como de un soplete, se hacía muy brillante y luego más débil, iba y venía”.

Mosaico 2

Uno de los testimonios más relevantes fue el aportado por Bill Bulebush, un camionero que describió cómo mientras circulaba por la carretera había escuchado en la radio a unos tipos de Ohio comentando que habían visto “esa cosa yendo también hacia el este” y preguntándose qué podría ser. “De pronto escuché un sonido semejante a un siseo. Levanté la mirada y lo vi volar sobre mí mientras chisporroteaba”. Bulebush tuvo oportunidad de bajarse del vehículo para observarlo mejor y lo describió como una gran bola de fuego en el cielo que se dirigía hacia la montaña para luego retroceder un buen trecho cambiando de dirección hacia Kecksburg. Según su testimonio, el objeto terminó por precipitarse a tierra chocando en su descenso contra las copas de los árboles. El camionero tuvo la oportunidad de observarlo por espacio de unos 15 o 20 minutos. “Lo vi a unos 3 o 4 metros. Tenía la forma de una bellota enorme, más o menos del tamaño de un Volkswagen. Su color era de un naranja brillante, se podía ver el anillo que tenía detrás, que parecía escritura egipcia, no tenía ventanas ni junturas, ni marcas de remaches, parecía que era de una sola pieza”.

Al cabo de unas horas se corrió la voz por los alrededores, y la gente, excitada por lo sucedido, comenzó a llegar en sus automóviles a las inmediaciones del lugar exacto donde había tenido lugar el accidente. En aquellos primeros instantes se encontraron ya con un amplio despliegue del Ejército coordinado por la Policía Estatal. Algo nunca antes visto, con cientos de soldados peinando el terreno y helicópteros militares sobrevolando la zona. El acceso quedó inmediatamente prohibido a todo personal civil.

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Pese a toda la actividad que transcurría, el decreto de la ley marcial y el absoluto celo en vigilar un perímetro en torno a la que era la zona del impacto, tanto el jefe de policía como el de bomberos -que se personó con su equipo al pensarse en principio en un posible accidente aéreo- declararon que ellos no habían visto nada, y que los mandos militares les habían informado que nada se había hallado en el lugar.

Las declaraciones de los militares contradecían así a los testimonios de varios testigos como Robert Blystone, otro muchacho por aquel entonces que recordaba cómo “el objeto dejaba un rastro de vapor de diferentes colores, y había comenzado a frenar como si alguien lo controlase”. También afirmó haber visto cómo un camión militar, con remolque plano, se llevó de allí “un objeto de proporciones similares cubierto con una lona”.

HOMBRES DE NEGRO

Uno de los protagonistas indiscutibles de esta historia es John Murphy, a la sazón director del informativo radiofónico de la emisora local WHJB. Al poco de producirse el incidente su oficina recibió llamadas de los militares solicitándoles indicaciones de cómo acceder al pueblo, y qué información sabían de lo sucedido. Ante la avalancha de testigos que alertaban de que algo había sucedido, Murphy se presentó de los primeros en el lugar. Allí realizó una intensa labor periodística, entrevistando a testigos y grabando sus testimonios. También logró realizar varias fotografías del extraño objeto que había caído en la zona.

citakeck2El periodista editó un reportaje radiado, llamado Object in the Woods, incluyendo todo el material obtenido y añadiendo sus propias teorías y comentarios sobre el asunto. Sin embargo, la pieza nunca llegó a ser emitida en su formato original. Y es que, tal y como declaró su ayudante administrativa, poco antes de su emisión se presentaron unos oficiales del gobierno vestidos con unos arquetípicos trajes negros. Tras hablar con él, requisaron tanto las cintas como las fotografías que tomó aquella jornada. Una semana más tarde, Murphy emitiría una versión censurada de su trabajo sin mencionar siquiera el objeto en cuestión y abandonando, desde aquel momento, todo interés por el asunto.

La nota siniestra de esta historia viene añadida por el hecho de que Murphy perdió la vida en febrero de 1969 al ser atropellado mortalmente por un vehículo cuyo conductor se dio a la fuga, en lugar de prestar el lógico auxilio. Obviamente, no se puede relacionar ni descartar que estos trágicos desenlaces tuvieran algo que ver con su condición de periodista y testigo directo involucrado en el caso. Sin embargo, y por desgracia, no sería la primera vez que algo así ocurre, recordándonos cómo, en muchas ocasiones, este tipo de temas trasciende mucho más allá de lo meramente anecdótico o de la pura investigación independiente para saber algo más de lo sucedido. A veces la ufología y todas sus aristas pueden llevarnos a tratar asuntos que quizás conectan con grandes y profundas estructuras de poder asociadas cuya naturaleza, posiblemente, desconocemos en toda su extensión.

RESURGIR DEL CASO

A pesar de todo lo expuesto, resulta sorprendente que la tesis mayoritariamente aceptada en la época fuese la de que todo se debió a un meteorito. Así, el caso Kecksburg podría haber pasado a engrosar la larga lista de incidentes similares sobre los que finalmente no recae demasiada atención… de no ser por la emisión en 1990 de un programa de televisión producido, en principio, sin demasiadas pretensiones: un capítulo perteneciente a la serie Misterios sin resolver que, por fortuna, reavivó el interés por lo sucedido.

Tras la emisión del programa salieron a relucir varios testimonios relevantes que aseguraban haber visto el mismo objeto. Desde el de un oficial de una base aérea en Lockbourne, cerca de Columbus, Ohio, al de un contratista que trabajaba para la gran base aérea de Wright Patterson, el supuesto destino final del objeto.

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¿TECNOLOGÍA NAZI?

Entramos ahora en el siempre incierto -pero apasionante- terreno de arenas movedizas de la especulación. Sin embargo, no por ello la cuestión planteada debe ser desacreditada de base. Porque desde hace años, tanto historiadores expertos en temas militares como otros investigadores han evidenciado que, durante la contienda de la II Guerra Mundial, el régimen de Hitler alcanzó niveles de desarrollo tanto científico como de aplicación industrial militar asombrosamente superiores en muchos casos a los de los Aliados. Aunque muchos no pasaran de prototipos o estuviesen en fase experimental.

citakeck3Conviene hacer referencia en este punto al gran conjunto de maniobras de captación de todo el talento y conocimiento posible en relación a la ciencia  y la ingeniería militar nazi, denominada Operación Paperclip. Miles de científicos, ingenieros, y personal técnico altamente especializado fueron secretamente trasladados para seguir su labor dentro de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos como estrategia para desarrollar y garantizar su hegemonía militar tras el final de la guerra.

Otra cosa, en efecto, sería aceptar como plenamente cierto lo que algunos expertos teorizan sobre la verdadera naturaleza del objeto hallado en Kecksburg. Pero como hipótesis, es una más que debemos considerar.

Estaríamos hablando en concreto de Die Glocke, la Campana Nazi, un proyecto ultra secreto bajo el mando del general de las SS Hans Kammler. El oficial, con nociones de ingeniería científica, habría colaborado en desarrollo de misiles V-2, aviones reactores, y otros proyectos similares realmente innovadores para la época.

Mosaico 3

En sí misma, la campana sería un extraordinario artilugio: el primer prototipo de motor anti-gravedad, con el desarrollo que implicaría tanto en la física como en la tecnología. Lo más llamativo del asunto son las similitudes físicas con lo reportado por los testigos oculares del suceso. La campana tendría igualmente forma de bellota gigante, aunque de dimensiones más pequeñas -unos 4 metros de alto por 3 de diámetro- y dispondría también de una serie de extraña simbología grabada en su cubierta exterior, recubierta de placas cerámicas como las que se usaron en los transbordadores de la NASA años después.

Lo cierto es que tras finalizar el conflicto bélico, no se volvió a saber de este ni de otros proyectos revolucionarios de los nazis.

REINVESTIGACIÓN Y DEMANDAS LEGALES

Dada la naturaleza de este clásico de la ufología, en el año 2003 un canal estadounidense dedicado a la ciencia-ficción, Sci-Fi Channel, realizó un documental tratando de desarrollar un estudio de carácter científico de la zona de impacto, así como del material disponible relacionado con el incidente. Sus logros más notables fueron tres:

citakeck4Por un lado, la evidencia constatada sobre el terreno partió del experto en geoarqueología J. Steven Kite, que demostró la ausencia de signos característicos asociados a lo que correspondería con un impacto modelo de un meteorito o satélite a altas velocidades. De haber sido esa la causa, como sostienen algunos astrónomos, la destrucción tanto de la forma natural del terreno como de la vegetación de la zona habrían sido muy claros.

En segundo lugar, es necesario hablar del descubrimiento realizado por el profesor de ingeniería forestal Ray R. Hicks con la identificación in situ, mediante análisis de muestras dendrocronológicas, de una extraña reducción en los anillos de crecimiento de algunos árboles a lo largo del sendero que recorrió el objeto al impactar de forma moderada con el suelo. Una anomalía que no afectaba al resto de la arboleda circundante y que pudo ser fechada -y esto es lo más interesante- precisamente en ese mismo año de 1965. El extraño efecto se produjo sobre una parte muy concreta de la vegetación, la más próxima al artefacto que, según parece, acabó en este lugar emitiendo algún tipo de radiación que desconocemos pero cuyas huellas biológicas quedaban así demostradas. La hipótesis de que el incidente pudiera haber tenido algún origen natural, climático o ambiental -como una sequía- quedaba así descartada científicamente por lo específico del terreno afectado.

UFO_Files_-_Kecksburg_UFOAdemás, el canal Sci-Fi contó con la colaboración de una plataforma denominada Coalición para la Libertad de la Información, impulsada entre otros por el que fuera antiguo jefe de gabinete de la Casa Blanca durante el mandato del Presidente Clinton, que eventualmente acabaría entrando en un litigio con la NASA por considerar que, a su juicio, la Agencia Espacial oculta información sensible relacionada con este incidente ufológico y con otros casos similares.

Estas presiones sobre la administración posibilitaron, en noviembre de 2003, la desclasificación de unas cuantas páginas de documentos sobre el caso que no aportaron nada revelador. Dentro del denominado Proyecto Libro Azul (Blue Book Project) de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) sí se señala, sin embargo, que un equipo compuesto por unos pocos militares se habrían encargado de investigar desde una estación radar cercana a Pittsburgh el impacto de un posible meteoro en Elyra. Oficialmente no se encontró nada.

CAMBIO DE LA VERSIÓN OFICIAL Y DOCUMENTACIÓN DESAPARECIDA

Hasta 2003 la versión oficial era la que había sido proporcionada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Un informe que databa del mismo año en que se produjo el incidente de Kecksburg y cuyas conclusiones decían que allí no se había encontrado absolutamente nada, a pesar de todos los esfuerzos y el impresionante despliegue de medios militares que se efectuó entonces. Se validaba así indirectamente la hipótesis mayoritaria que mantenían los astrónomos y la prensa generalista: El objeto había sido un meteorito que acabó desintegrándose al cruzar la atmósfera y de cuyos restos dispersos nada se pudo obtener.

Sin embargo, en diciembre del año 2005, y coincidiendo con el 40 aniversario del incidente, la NASA sorprendía -probablemente de forma premeditada- con un comunicado. David Steitz, portavoz de la agencia por aquel entonces, declaró que, en efecto, sí se habían encontrado unos restos en Kecksburg. Se habló entonces de unos fragmentos que correspondían, al parecer, a restos metálicos de un satélite soviético que había reingresado a la atmósfera aquel día, en concreto, y según un informe elaborado en 1991 por el Comando Espacial de los Estados Unidos, de la sonda soviética Cosmos 96. Algunos investigadores han alertado sobre la posible tergiversación de los datos del incidente, argumentando que podría tratarse de una maniobra destinada a desviar la atención.

citakeck5El anuncio contradecía tanto la teoría oficial mantenida hasta ese momento como el testimonio de Nicholas L. Johnson, científico jefe en el Johnson Space Center de la NASA y uno de los mayores especialistas en restos orbitales que, durante una entrevista en 2003, analizó las trayectorias orbitales de todos los satélites conocidos que databan de aquel año 1965 concluyendo que por principios de mecánica orbital, era imposible en modo alguno que cualquier parte de ningún satélite, incluyendo por tanto la sonda rusa, pudiera haber sido la causa de la bola de fuego avistada y estrellada en Kecksburg. Johnson demostró que había un desfase temporal de al menos 13 horas en relación a la reentrada de la Cosmos 96, que se produjo alrededor de las 03.18 a.m. hora local. Además, los cálculos geográficos demostraron que la sonda se había precipitado sobre terrenos canadienses.

Curiosamente, la NASA también aprovechó en 2005 para hacer público un hecho desconcertante: los documentos relativos al supuesto hallazgo habrían sido traspapelados, extraviados de sus archivos o destruidos a lo largo de la década de los 90 por un descuido. Dos años después la agencia espacial se vio obligada, por dictamen de un tribunal federal, a buscar toda la documentación relativa a este caso que tuvieran custodiada. Las labores no llegaron a buen puerto porque los propios responsables de NASA, durante la audiencia ante el juez, admitieron que faltaban al menos un par de cajas que contenían material y archivos de la época del incidente de Kecksburg.

En 2009, de nuevo otro programa de televisión, UFO Hunters, esta vez del canal The History Channel, volvió a investigar el caso tratando de aportar novedades. Las pesquisas se centraron esta vez en la supuesta trama de encubrimiento gubernamental del caso.

MEDIO SIGLO DE ENIGMA

Con todo lo expuesto, y siguiendo el axioma del ufólogo Aimé Michel –tener la mente abierta, estudiarlo todo y no creer en nada– todas las hipótesis siguen abiertas aún hoy, aunque no se puede obviar el hecho manifiesto de que existen pruebas e indicios suficientes que apuntan en una dirección con mucha más fuerza que en otras.

Sea lo que fuere, lo que sí está claro es que el secreto y el misterio sobre lo que ocurrió en Kecksburg perdura medio siglo después. Y un detalle: aunque nadie espera ya encontrar las fotografías, las cintas radiofónicas y toda la documentación recopilada tanto por las administraciones implicadas como por algunos de los testigos, es muy probable que ese material siga durmiendo el sueño de los justos en algún cajón olvidado, esperando ver la luz algún día. Mientras tanto, una réplica de lo que pudo ser aquel extraño objeto luce hoy en una pequeña localidad perdida entre los espesos bosques de Pensilvania.

MÁS INFORMACIÓN:

+ ‘UFOs in Pennsylvania: Encounters with Extraterrestrials in the Keystone State’ de Patty A. Wilson
+ MUFON: ‘Kecksburg crash – 1965’
+ UFO Evidence: ‘Kecksburg UFO crash’
+ Fox News: ‘Is Case Finally Closed on ’65 UFO Mystery?’
+ Año Cero: ‘Kecksburg: 40 años de silencio’

 

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