El Hechizado

15 Octubre, 2015  por  Redacción     No comments

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El último de la casa de los Austrias. El monarca sin descendencia. Carlos II… apodado “El Hechizado”. Un hombre de aspecto inquietante por las deformaciones propias de la consanguineidad y las enfermedades, aunque en la época se achacaba este hecho a brujerías y otra serie de sortilegios oscuros, de las que el desdichado monarca sería víctima durante toda su vida. Alcanzó el trono a la edad de cuatro años, aunque como verdadero regente… se puede dilucidar que nunca ejerció, pues se sirvió de diferentes validos para reinar.

Su aspecto era tan “extraño” que hasta un nuncio papal se atrevió a describir así su encuentro:

«El rey es más bien bajo que alto, no mal formado, feo de rostro; tiene el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba; el labio inferior típico de los Austria; ojos no muy grandes, de color azul turquesa y cutis fino y delicado. El cabello es rubio y largo, y lo lleva peinado para atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto. No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente. De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e indiferente, torpe e indolente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia».

Si a este hecho le añadimos las extrañas circunstancias de su muerte y la posterior autopsia, nos damos de bruces con un misterio: Las causas y circunstancias de la muerte del último de una estirpe de reyes, que murió, claro está, sin descendencia posible.

De las curiosidades de este personaje cabe destacar su raquitismo, su epilepsia temprana y que estuvo aquejado por un vendaval de infecciones y enfermedades a lo largo de su vida. Además su marcado prognatismo, su carácter era colérico y virulento, y era un adicto al chocolate. Irónicamente fue su mayor placer, el que se supone que dio la puntilla final a su existencia, pues hay estudios que avalan que, cuando el rey vio que no tenía descendencia, encargó al Inquisidor General averiguar si había sido fruto de un maleficio, a lo que éste argumentó que sí con esta afirmación:

«Se lo habían dado en una taza de chocolate el 3 de abril de 1675, en la que habían disuelto sesos de un ajusticiado para quitarle el gobierno; entrañas para quitarle la salud y riñones para corromperle el semen e impedir la generación».

Fue sometido a exorcismos de toda índole, incluidos algunos con el lignum crucis, lo cual no hizo sino mermar aún más la salud de Carlos II hasta que finalmente falleció. Tras certificar el exitus letalis, se procedió al estudio de su fatigado cadáver, el cual no hizo sino acrecentar los misterios en torno a su figura.

«No tenía el cadáver ni una gota de sangre; el corazón apareció del tamaño de un grano de pimienta; los pulmones, corroídos; los intestinos, putrefactos y gangrenados; un solo testículo, negro como el carbón, y la cabeza llena de agua».

Aquí tenéis las fotos de una recreación hecha de manera muy fiel por Manu Fernández y todo su equipo, sobre la última parte de la vida de Carlos II, el último de los Austrias, El Hechizado.
Gracias a Raquel Monsalvo y a la web España Eterna por la documentación.

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