KIC 8462852: Vuelta al punto de partida

20 enero, 2016  por  Redacción     No comments

DIEGO MARAÑÓN | El misterio que dejó de ser una incógnita para volver a convertirse en un enigma. Así podríamos definir a la célebre estrella KIC 8462852, con la que dimos el pistoletazo de salida a estas Notas del Misterio hace ya unos meses.

Situado a unos 1.500 años luz de la Tierra, se trata de un objeto celeste que llamó la atención de los astrónomos el pasado mes de octubre debido a que la intensidad de su brillo disminuye a intervalos irregulares, una comportamiento cuanto menos extraño que no se da en ningún otro astro de los casi 150.000 que vigila el telescopio Kepler y que permite intuir que algo gigantesco cruza de vez en cuando por delante de la estrella en cuestión.

Generalmente estas oscilaciones anómalas se deben al paso de un planeta por delante de estos cuerpos durante su movimiento orbital. Precisamente la duración de ese recorrido es lo que permite que las caídas en la luz de las estrellas sean algo regular, y eso es justo lo que no se cumple en este caso. El motivo constituyó desde el principio todo un enigma que tuvo en vilo a parte de la comunidad científica.

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En su momento se plantearon varias posibles causas para explicar la anomalía: desde la teoría que ponía el foco en algún tipo de gigantesca estructura extraterrestre impulsada por la energía de paneles solares, al estilo de la esfera de Dyson, hasta la hipótesis -más probable- que proponía como causa la fragmentación de varios exocometas durante un acercamiento a la estrella, liberando enormes cantidades de polvo y gas.

Sin embargo, un nuevo análisis realizado por Bradley Schaefer, un astrónomo de la Universidad Estatal de Louisiana, ha puesto de relieve un dato que termina de un plumazo con la relativa tranquilidad que suponía esa hipótesis: Analizando el comportamiento de la estrella durante los últimos cien años –desde 1890 hasta 1989– se puede concluir que la teoría de los cometas es, al menos, tan extraña, forzada y poco probable como la de la superestructura extraterrestre.

La clave se encuentra en los cálculos realizados por Schaefer y su equipo, según los cuales serían necesarios unos 648.000 cometas con un diámetro aproximado de 200 km cada uno para explicar el porcentaje de oscurecimiento de la estrella durante los últimos cien años, que alcanza el 20%. Tal escenario resulta virtualmente imposible, por lo que el nuevo análisis supone un toque de atención con el que vuelve a cundir el desconcierto. Las hipótesis propuestas han ido cayendo una detrás de otra, como fichas de dominó, lo que conduce inevitablemente a la gran pregunta: ¿Y ahora qué?

Los investigadores aceptan que los nuevos cálculos significan, en la práctica, una vuelta al punto inicial en el que todas las teorías siguen abiertas. La megaestructura sigue siendo plausible aunque improbable, debido a la ausencia de haces de laser y de señales de radio, pero sobre todo a nula emisión de calor en la zona, un factor que ha sido constatado gracias a las mediciones por infrarrojos. Y sin embargo, la hipótesis extraterrestre es, en este momento, igual de válida que el resto.

MÁS INFORMACIÓN:

+ New Scientist: ‘Comets can’t explain weird ‘alien megastructure’ star after all’
+ Science Focus: ‘Comets probably not the answer to Tabby’s star mystery’
+ arXiv.org: ‘KIC 8462852 Faded at an Average Rate of 0.165+-0.013 Magnitudes Per Century From 1890 To 1989’

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