La Novia Cadáver

8 Junio, 2015  por  Redacción     No comments

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¿Qué puede llevar a un hombre de ciencia a cometer semejante tropelía? ¿Dónde está el límite entre el amor apasionado que trasciende las fronteras de la vida y un acto abominable de necrofilia y fijación obsesiva?

Esas preguntas debieron hacerse la gente coetánea (principios del S. XX) a Carl Tanzler, más conocido como Carl Von Cosel, quien tuvo una extraña e intensa historia de amor con el cuerpo de Maria Elena (Helen) Milagro-Hoyos, una joven estadounidense de ascendencia cubana. Y decimos con su cuerpo porque, tras la muerte de la joven por la tuberculosis, el doctor Von Cosel, que la había tratado en vida hasta los límites de la ciencia y casi los milagros, se negó en redondo a resignarse a perder a su amada y comenzó a caer en una espiral de amor loco y trascendente, más allá de la muerte.

Este “delirium tremens” le llevó a construir un mausoleo para albergar el cuerpo de su querida Helen, donde se preservase su cuerpo de mejor forma que como la había podido enterrar su familia. Tras la aprobación y la construcción de dicha tumba, Von Cosel comenzó a frecuentar el cementerio cada vez con más asiduidad, hasta que un día dejó de ir. Simplemente, no volvió a aparecer.

Esto hizo sospechar a los guardianes del camposanto, pero finalmente decidieron no darle mayor importancia, pues al final, como dicen, el tiempo lo cura todo, y estaban convencidos de que el viejo doctor había perdido el interés por aquel cuerpo que tanto le había costado preservar.

Lo cierto es que Von Cosel no dejó de cuidar de los restos mortales de su amada, a quien había trasladado con nocturnidad y alevosía hasta su propia casa, donde su delirio no hizo más que acrecentarse. Compraba ropas, pelucas, grandes cantidades de perfume y ungüentos para conseguir que el cuerpo de su Helen perdurase en las mejores condiciones posibles. Hasta le consiguió fabricar una especie de máscara de cera, para asemejar las facciones que debió tener en vida, con un resultado realmente grotesco, si bien es cierto.

Tras unos años así, en constante secreto, una hermana de Helen se acercó hasta la vivienda del doctor para poder ir a ver a su hermana al mausoleo. Al descubrir la macabra escena que se abría ante sus ojos casi creyó enloquecer, más aún cuando se percató (según algunas fuentes) de una especie de tubo que salía de la vagina del cadáver estrambótico de su hermana, a través del que se supone, Von Cosel tenía relaciones sexuales.

Las autoridades le devolvieron el cuerpo a la familia, que enterró a su difunta en un lugar secreto para que el doctor no la encontrase… aunque, para su sorpresa, cuando Von Cosel falleció, apareció en una casa medio derruida, en estado de abandono total, y con una efigie a tamaño natural y otra máscara mortuoria imitando el rostro de Helen.

Aquí tenéis algunas de las fotos de la recreación que se ha realizado para recordar este truculento caso.

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