Muones para desvelar los secretos de las pirámides

19 Enero, 2016  por  Redacción     No comments

MIGUEL ÁNGEL CABRAL FERNÁNDEZ | Tal y como nos hacíamos eco el pasado mes de noviembre, el proyecto Scan Pyramids Mission -la mayor iniciativa de carácter científico emprendida en Egipto y coordinada por el Ministerio de Antigüedades para el estudio y exploración de los principales iconos de su patrimonio arqueológico- continúa su curso.

En una rueda de prensa celebrada en el Museo Egipcio en El Cairo, el equipo directivo de las distintas instituciones implicadas expuso el pasado domingo una presentación preliminar de los distintos trabajos realizados hasta el momento.

En una anterior comparecencia ya habían explicado cómo el empleo de las cámaras termográficas había detectado unas inusuales y enigmáticas diferencias de temperatura (algunas muy acusadas) en determinados bloques de piedra de la pirámide de Keops. Unas desviaciones térmicas de entre 3 y 6 grados a las que los científicos todavía no han encontrado una explicación, descartando, eso sí, que puedan ser causadas por las condiciones climáticas del exterior o debido a cambios estacionales.

En esta ocasión, el responsable del Instituto para la Preservación e Innovación en Patrimonio (HIP), Mehdi Tayoubi, señaló ante los medios que también se ha hallado una extraña anomalía térmica en la llamada Pirámide Roja, situada en el sitio de Dhashur, al sur de la capital, y considerada como la tercera pirámide más importante de Egipto por sus dimensiones. En concreto, parece registrarse una temperatura mayor en su zona superior, cercana a la cima, con respecto al resto de las otras pirámides en estudio, estando todas expuestas a las mismas condiciones de radiación solar y sin que, en su caso, se detecten otras diferencias entre las cuatro caras de esta pirámide.

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A LA CAZA DE MUONES

Sin embargo, si algo ha llamado la atención en esta nueva comparecencia de prensa ha sido la exposición de los primeros detalles en torno a la revolucionaria técnica que se ha llevado a cabo durante el pasado mes, consistente en la detección por muones -partículas elementales procedentes del espacio exterior que nos atraviesan constantemente. Como ya explicamos en su día, este sistema fue inicialmente desarrollado por expertos japoneses para la monitorización de volcanes activos e incluso del interior de los reactores dañados por el accidente de la central nuclear de Fukushima, ya que permite componer una radiografía de cuerpos sólidos.

El periodista y escritor Javier Sierra explica que “los muones son unas partículas radiactivas que están presentes en todo el Universo y que proceden fundamentalmente de las estrellas. Así, nosotros estamos siendo bombardeados constantemente por muones procedentes del Sol. Lo interesante es que, a medida que atraviesan capas de materiales -piedra, metal, madera, etc.- estas partículas van perdiendo intensidad. El método de medición por muones consiste básicamente en capturarlos mediante unas planchas, a modo de radiografías, y posteriormente hacer un cálculo matemático con el objetivo de comprobar la diferencia entre el número de partículas existentes en el interior y en el exterior del mismo lugar. Esa comparativa permite determinar con relativa precisión la presencia de lugares huecos”.

EL PRECEDENTE FRUSTRADO

Sin embargo, el uso de los denominados rayos cósmicos no es una novedad . Ya en 1967, y tras varios años de estudio concienzudo, el brillante físico estadounidense de origen español, Luis Walter Álvarez, ideó un experimento, muy novedoso para la época, para intentar buscar cámaras secretas en el interior de las pirámides. Según Javier Sierra, el detector de Álvarez era “muy rudimentario”, hasta el punto de que el investigador se refería al aparato con el nombre de “caja de chispas”.

Sin embargo, no logró encontrar nada debido al estado incipiente de la tecnologia necesaria en aquel entonces. “Todo el material se registraba en unas cintas magnéticas” –explica Sierra- “que después tenían que ser interpretadas en una computadora. El problema principal fue que, cada vez que procesaban las grabaciones en busca de resultados, la información que les devolvía la computadora era distinta”. Al final, por una mezcla de pura incompetencia y con el agravante de la Guerra de los Seis Días que enfrentó a Israel y Egipto en aquella época, Álvarez tuvo que abandonar el estudio cuando sólo había escaneado un 20% de la Gran Pirámide. Aunque el físico presentó un informe ante la American Physical Society, siempre nos quedó la incógnita de qué habría pasado si su trabajo se hubiera completado.

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EL RETO DE LA PIRÁMIDE

Ahora, casi medio siglo después, los rayos cósmicos han vuelto a escudriñar el corazón de las pirámides. Para ello, el equipo de Kushihiro Murishima, responsable de la Universidad de Nagoya participante en el proyecto, instaló más de 130 láminas compuestas de una emulsión receptora de estos muones, situadas estratégicamente en las caras norte y este de la Gran Pirámide, concretamente en los puntos donde las distintas técnicas de análisis termográfico habían señalado anomalías. Lo mismo hicieron en la pirámide acodada, o pirámide sur de Dahshur.

Tras un arduo proceso de varias semanas de duración, Murishima y sus colaboradores recogieron las láminas para posteriormente realizar una delicada operación, casi alquímica, de revelado artesanal. Gracias a ella se han obtenido imágenes radiográficas del paso de los muones, al haber quedado estos impresos en ellas.

Se trata de unas finas láminas grises que, observadas al microscopio, muestran diminutas manchas negras de intensidad variable y con distintos patrones. El experto señala que estos aspectos “dependen de la cantidad de muones recibidos. Si cruzan a través de un vacío, habría más muones. Si hubieran atravesado roca, los muones habrían desaparecido en el camino. Tenemos todos los datos recogidos. Ahora es turno de la tecnología japonesa hacerlos visibles”.

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Toda esa información, tal como señalaron los científicos, será analizada en Japón mediante un software especializado para tratar de recrear el interior de estas construcciones. “Tengo la impresión de que detrás de este proyecto hay muchos teóricos diferentes”, reflexiona Javier Sierra. “Y el titular que afirma que los muones podrían proporcionarnos pistas sobre el método de construcción de las pirámides remite a quienes afirman que las rampas, las superficies y el resto de trucos constructivos que se usaron para levantar estos monumentos quedaron luego sepultados dentro de su propia mampostería. Creo que los muones no nos van a dar demasiadas pistas sobre ese particular”.

Finalmente, Mamduh al Damati, máximo responsable del patrimonio egipcio, adelantó que el próximo paso es colocar una cámara termográfica de espectro infrarrojo dentro de las pirámides de Keops y Kefrén, así como en Dahshur, y además en la pirámide de Micerinos. Esta fase del estudio durará más de dos meses, ya que solo se dispone de una cámara de este tipo que deberá instalarse dentro de los cuatro mausoleos. Con noticias como esta, o con el supuesto hallazgo de la mítica Ciudad Blanca en Honduras pocos dudan ya de que la arqueología está entrando en un nuevo ciclo. “Estamos en la era de la arqueología no invasiva”, apunta el autor de La Pirámide Inmortal. “Es una disciplina virtual que nos dice dónde centrar nuestra atención, sin que eso sustituya a la propia excavación física. Hay un antes y un después en la detección de yacimientos, aunque nada va a reemplazar a la arqueología de pico y pala para llegar a las piezas que queremos estudiar”.

A lo largo de los próximos meses proseguirán las distintas fases de este innovador estudio multidisciplinar con la ayuda de la fotogrametría y el láser -incluyendo el uso de drones- para la reconstrucción precisa de las necrópolis que rodean las áreas de Gizeh y Dashur. El objetivo es lograr adentrarse paso a paso en los secretos que el conjunto arquitectónico más célebre de todo el mundo y uno de los lugares más mágicos de este planeta sigue atesorando celosamente entre sus entrañas de roca tallada.

MÁS INFORMACIÓN:

+ ABC: ‘Partículas cósmicas para hallar pasadizos en las pirámides’
+ RTVE: ‘Partículas de energía podrían explicar cómo se construyó la Pirámide de Keops’

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