‘Recuerdos del Futuro’ de Erich von Däniken

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recuerdos-del-futuro-b “Escribir este libro es una temeridad… pero no lo es menos leerlo”. Así empieza Recuerdos del futuro, uno de los grandes best sellers del misterio de todos los tiempos que, curiosamente, estuvo a punto de no publicarse.

Pocos saben que Erich von Däniken, un joven hostelero suizo aficionado a la arqueología, paseó su manuscrito por 25 editoriales antes de verlo en los escaparates de las grandes librerías. Cuenta que en 1967, desesperado, se subió a su destartalado VW escarabajo y decidió encararse con un editor de Hamburgo para pedirle una oportunidad. Erich era –y lo es hoy, a sus 79 años- un tipo entusiasta, lleno de energía y muy perseverante. Al verlo tan entregado a su trabajo, el responsable de “Econ” decidió darle una pequeña oportunidad: le harían una tirada de 3.000 ejemplares para Suiza y… ya se vería.

Sólo tres años después, “Econ” iba ya por la trigésima edición y habían vendido 600,000 copias de un trabajo por el que nadie apostaba un franco. Enseguida llegó a 42 países, inspiró un documental que se estrenó en salas de cine y que hasta movió la publicación de varios libros anti-Däniken en todo el mundo. ¿Por qué?

No creo que sea difícil de entender: su autor sostenía que todos los dioses de las antiguas mitologías enmascaraban seres extraterrestres que visitaron la Tierra en la más remota antigüedad. Y lo hizo en pleno auge de la carrera espacial. Veinte años más tarde, Däniken reconocía en su libro ¿En qué me he equivocado? que escribió su opera prima impulsado por algunas pruebas cándidas. De hecho, admitió algunas de sus exageraciones, pero se mostró firme en la defensa de su argumento principal: que nuestro planeta fue visitado por culturas alienígenas y nuestra especie fue el fruto de sus experimentos genéticos.

Los apoyos a estas ideas los encuentra Däniken por todas partes: desde las pistas de Nazca a los moais de Pascua o las pirámides. Pero lo que más impactó en la imaginación popular de entonces fue su reinterpretación de la Biblia: el Arca de la Alianza era descrita como una “radio para hablar con Dios”, un aparato eléctrico peligrosísimo que electrocutó a sirvientes como aquel Uzá que camino de Jerusalén osó tocar el Arca para evitar que se cayera de sus andas, y que describe el libro de Samuel. O los “carros de fuego” del Antiguo Testamento, para él naves espaciales en toda regla. De hecho, Däniken fue el primero en popularizar la idea de que los profetas Enoc y Elías fueron arrebatados (abducidos) por seres del espacio.

Lo curioso es que su trabajo no provocó rechazo en todos. Un ingeniero de la NASA, por entonces director del Departamento de Elaboración de Proyectos, leyó Recuerdos del futuro presionado por su esposa y se quedó perplejo con su descripción de la “gloria de Yahvé” en el capítulo primero del libro bíblico de Ezequiel. Däniken aseguraba que aquello era la descripción de un vehículo volador y durante meses se dedicó a tratar de refutarlo en su mesa de diseño. ¡Se quedó perplejo! Tal y como decía el suizo, aquel “carro de fuego” era una aeronave viable; una especie de helicóptero con cuatro rotores que podría volar.

Josef Blumrich, el ingeniero en cuestión, fue sólo uno de los 120.000 lectores que le escribieron tras el éxito de su libro. Su obra Ezequiel vio una nave extraterrestre sería digna también de esta lista de “libros malditos”. Tal vez un día hable de ella.

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